Javier González Lázaro dejará el próximo 11 de julio la presidencia de la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León. Después de tres legislaturas de mandato en los que ha compaginado su labor profesional con la actividad federativa, Javier decidió no volver a presentarse en las recientes elecciones y será sucedido en el cargo por Álvaro Ramos. Antes de que eso ocurra ha querido repasar todo lo que han dado de sí estos doce años.

¿Qué balance haces de tu paso por la presidencia de la FDMESCYL?

La verdad es que creo que es muy positivo. Entiendo que la gente pueda pensar que soy poco objetivo, pero de cómo nos la encontramos hace 12 años a cómo la dejamos creo que el balance es muy bueno. Es importante recalcar que esto es labor de mucha gente, desde el equipo profesional de la federación, pasando por las diferentes personas que han formado parte de la Junta Directiva y las Delegaciones durante estos años, hasta todas las personas que forman nuestros clubes, los deportistas, técnicos, árbitros… Que las cosas vayan bien depende de muchos factores. El que más ha dependido de mi labor como presidente ha sido la voluntad política y ésta ha sido al 100% durante todos estos años, pero hay otros muchos factores que también son fundamentales.

Llevas en el cargo desde el año 2012 ¿Con qué momento te quedas en todo este tiempo?

Quedarse con un momento es complicado. En lo positivo me quedaría con los corredores que pasan la línea de meta en última posición. Durante estos años he asistido a diferentes carreras por montaña y siempre me ha llamado la atención la felicidad de los últimos deportistas en entrar en meta. Lo hacían en el doble de tiempo o incluso más que los vencedores, pero su felicidad era igual o superior. Detrás de cada “ultimo” de una carrera, estoy seguro que hay un reto de superación importante.

En cuanto a los negativos, los amigos que se han quedado en el camino practicando nuestro deporte durante este tiempo. Han sido unos cuántos y eso deja huella.

Durante estos doce años se ha conseguido incrementar a más del doble el número de federados en montaña en nuestra comunidad ¿Cuál crees que ha sido la clave?

El más llamativo seguramente sea el precio. Llevamos 10 años prácticamente sin subir el precio de las licencias federativas y seremos de las más baratas de España. Esto no es fruto de la casualidad. Por detrás hay una gran labor de control y gestión de los accidentes y de negociación con las compañías seguros. Por otro lado, de nada sirve tener un bajo precio si el servicio no es bueno. Al año tenemos más de 500 accidentes y el nivel de satisfacción es muy alto.

El proceso de gestión también es importante, la tramitación de licencias se ha digitalizado totalmente en estos últimos años de la mano de nuestro partner tecnológico TOOOLS.

Y por último, aunque aún nos queda recorrido, hemos conseguido acercar la federación a sus clubes y federados y esto ha fomentado el sentimiento de pertenencia. También es un hecho, que la práctica de deportes al aire libre se está incrementando poco a poco.

¿Alguna de las iniciativas que has llevado a cabo te hace sentir especialmente orgulloso?

Es difícil quedarse con una sola. En el ámbito deportivo nuestros deportistas han ganado campeonatos de España en carreras por montaña y escalada, han competido con la selección española a nivel internacional en carreras, escalada o esquí de montaña, nos hemos posicionado como una federación referente en la inclusión de las personas con discapacidad en los deportes de montaña y hemos constituido el primer centro de enseñanzas deportivas oficiales (ECLAM) de técnicos en deportes de montaña de Castilla y León, por citar algún ejemplo.

Supongo que algún proyecto también se habrá quedado en el tintero ¿Tienes alguna espina clavada?

No es tanta espina clavada, si no cosas que siempre se pueden hacer. Cuando alguien me pregunta que cuánto tiempo creo que hay que dedicar a la federación me da un poco la risa, puedes estar 24 horas al día durante los 365 días del año y siempre hay cosas que hacer… Quizás haber fomentado más el área de mujer y montaña o el de medioambiente podrían ajustarse a la pregunta.

¿En qué aspectos crees que aún debe mejorar la FDMESCYL?

Por supuesto que hay cosas que mejorar, pero también hay que consolidar y mantener lo que se está haciendo bien. El tema de la transformación digital será clave. Las nuevas tecnologías lo están cambiando todo a una velocidad muy rápida. Hay que adaptarse al cambio. Esto transversalmente afecta a toda la entidad y a cómo se relaciona con sus clubes y federados.

Se abren también oportunidades en todo lo que tiene que ver con el deporte salud. Debemos de huir del concepto tradicional de deporte (competitivo, reglado, institucionalizado…) porque no es la realidad de nuestra federación, aunque evidentemente tiene cabida. Debemos desarrollar temas de deporte salud.

Y por último todo lo que tiene que ver con temas de desarrollo rural y medioambiente. La mayoría de nuestros deportes se desarrollan en zonas rurales y/o de montaña. Tenemos que colaborar con el desarrollo de esos territorios, también con un concepto amplio de sostenibilidad: social, económica y medioambiental.

Durante los últimos años no solo has colaborado en el ámbito autonómico, en determinados momentos también has querido aportar tu grano de arena a nivel nacional y fuiste vicepresidente de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME). ¿Teniendo en cuenta tu experiencia, qué camino consideras que debe tomar la federación española?

En el año 2020 surgió una candidatura de cambio tras muchos años y fue algo ilusionante; me pidieron ser el vicepresidente y acepté. Después de casi un año decidí salir de la Junta Directiva de la FEDME. Era el responsable de decisiones que no eran mías ni las compartía y no sentía que estuviera aportando lo que me hubiera gustado. Esto, sumado al nivel de exigencia que requiere la FEDME, no era compatible con mi trabajo como docente e investigador en la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) ni con la dedicación en la federación autonómica.

En la FEDME se ha ido demasiado rápido, se han hecho demasiadas cosas en poco tiempo y económicamente no está siendo sostenible. Decía un amigo que los partidos se ganaban en el minuto 90 y aquí se lleva tiempo con la lengua fuera. Todo lo que se haga no sirve de nada si no se garantiza la sostenibilidad económica.

Concluida esta etapa en la FDMESCYL ¿Tienes algún nuevo proyecto en mente?

La verdad es que no; mi proyecto es parar y pensar. He estado 12 años en los que me he involucrado demasiado en la Federación, haciendo funciones mucho más allá de las que debía de asumir un presidente. Por ejemplo, los primeros años las banderas y demás material para los eventos los llevaba en mi coche y yo mismo lo montaba; por suerte, las cosas fueron mejorando. Para mí ha sido como un trabajo, aunque no cobrase por ello. No lo digo como un reproche, porque yo he sido consciente en todo momento de lo que quería aportar a la FDMESCYL. Aprovecharé el verano para descansar con la familia.

¿Quieres dejar algún mensaje a la comunidad montañera de Castilla y León? ¿Y a tu sucesor?

Con motivo de los 10 años, en una entrevista similar, dejé el mensaje de que «La FDMESCYL será lo que sus federados quieran que sea». Por el feedback que recibí creo que no se entendió bien. No se trata de hacer una carta a los reyes de lo que la gente quiere, si no de poner los medios para que las cosas ocurran: participar en la vida asociativa de los clubes y de la federación, participar en los eventos y actividades, comunicar lo que hacemos… En definitiva, aportar nuestro granito de arena mediante la acción. Como dijo Álvaro Ramos en la presentación de su programa, el movimiento se demuestra andando.

En cualquier caso, ha sido un placer estar al frente de la Federación todo este tiempo. Me llevo grandes amigos y una enorme satisfacción personal. Para mi ha sido un aprendizaje continuo.

A Álvaro, desearle suerte y que se rodee de un buen equipo de gente que le ayude y le asesore. Álvaro lleva 20 años en el mundo federativo, ya conoce más y a más gente que cuando yo llegué. Lo hará bien.