En las montañas de Castilla y León hubo mujeres que avanzaron cuando casi nadie esperaba verlas allí. Las Cainejas, pioneras en los Picos de Europa, abrieron huella en el montañismo español y se convirtieron en referencia para generaciones posteriores. Su paso firme no solo conquistó cumbres: abrió camino.

Hoy, esa huella continúa creciendo. Cada año aumenta, de forma sostenida, el número de mujeres federadas en la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León, que se sitúa ya como la segunda federación de Castilla y León con mayor número total de licencias femeninas. Un crecimiento constante que refleja una realidad imparable y cada vez más visible en nuestras montañas.

Además, en las categorías infantil y juvenil, la igualdad está cada vez más cerca: el porcentaje de niñas federadas se aproxima ya al 50%, dibujando un futuro en el que la montaña será, de manera natural, un espacio compartido.

Mujeres que escalan, que compiten en carreras por montaña, que practican esquí de montaña, alpinismo o marcha nórdica. Mujeres que también arbitran, forman, organizan, trabajan en clubes y sostienen el tejido federativo que hace posible cada actividad.

Este 8M celebramos a quienes estuvieron, a quienes están y a quienes vendrán. Seguimos la cordada. El futuro está en marcha.