Que las cenizas no sigan siendo el testigo silencioso de nuestra inacción.
Un año más, vuelve a arder nuestra tierra.

Hace un año comenzábamos un comunicado con estas mismas palabras. Nos gustaría no tener que volver a escribirlas. Sin embargo, un año después, Castilla y León vuelve a enfrentarse a los incendios forestales que amenazan nuestros pueblos, nuestros montes y nuestro patrimonio natural.

Desde la FDMESCYL queremos trasladar todo nuestro apoyo y solidaridad a las personas afectadas por los incendios que están golpeando distintos puntos de Castilla y León y, de manera especial, a quienes están sufriendo las consecuencias del grave incendio iniciado en Burgohondo (Ávila), que se ha extendido hacia el Valle del Tiétar, afectando también al entorno del Valle de Iruelas, y convertido ya en el mayor incendio forestal registrado en la historia de España. Asimismo, queremos expresar nuestro reconocimiento y agradecimiento a todos los profesionales, voluntarios y servicios de emergencia que trabajan sin descanso para proteger a la población, controlar las llamas y preservar nuestro entorno.

Mientras las labores de extinción continúan, el impacto sobre nuestros montes sigue aumentando. La pérdida de masa forestal y la afección a algunos de los espacios naturales más valiosos de Castilla y León vuelven a recordarnos la necesidad de apostar decididamente por la prevención, la gestión responsable del medio natural y el cuidado de nuestro entorno.

Como federación que vive la montaña, la recorre, la disfruta y la protege, no podemos resignarnos a que cada verano se repita la misma tragedia. El fuego vuelve a recordarnos que la prevención no puede limitarse a los días de emergencia: debe ser un compromiso permanente de las administraciones, de las entidades y de toda la sociedad.

Nuestros montes son mucho más que un paisaje. Son biodiversidad, cultura, refugio, deporte y vida. Que las únicas cenizas que queden sean las de estas palabras, porque habrán dejado de ser necesarias.