El Parque Nacional de Picos de Europa ha hecho público en los últimos días un aviso que conviene tener muy presente: se recomienda encarecidamente no beber de las fuentes situadas en las zonas bajas del parque, ni de aquellas con presencia notable de ganado.
Según explica el propio Parque, todas las fuentes situadas fuera de los núcleos de población —muchas de ellas señalizadas, especialmente las más accesibles— están consideradas “agua sanitariamente no controlada”. Esto no significa que el agua no sea potable, pero al no poder realizarse un control sanitario periódico, no se puede garantizar su calidad para el consumo. El riesgo es mayor en las zonas bajas, donde se concentra más ganado, sobre todo en verano; y este año, con la sequía prolongada que estamos viviendo, muchas fuentes de altura se han secado, lo que está llevando al ganado a concentrarse aún más en las zonas bajas.
Puede consultarse el [comunicado completo del Parque Nacional aquí
Desde la FDMESCYL nos sumamos a esta recomendación. Y aprovechamos para recordar que el agua no es la única vía de posibles intoxicaciones en el monte: en muchos casos, son los alimentos en mal estado o poco cocinados los verdaderos causantes. Estos son algunos consejos prácticos para tus próximas salidas.
Lleva siempre agua suficiente
La medida más sencilla, y la que recomienda el propio Parque, es salir de casa con agua embotellada suficiente para toda la actividad, especialmente si tu ruta discurre por zonas bajas o por lugares donde sepas que hay ganado.
Si necesitas rellenar la cantimplora: usa un potabilizador
En salidas largas puede ser necesario rellenar la cantimplora en ruta. Para esos casos, te recomendamos llevar siempre en la mochila un producto potabilizador de agua, de venta en farmacias, y tener en cuenta lo siguiente:
– No bebas nunca directamente de la fuente.
– Recoge primero el agua en la cantimplora o en una botella.
– Añade la dosis que indique el envase.
– Espera el tiempo necesario antes de beber —normalmente entre 20 y 30 minutos, según el producto— para que actúe sobre los posibles microorganismos.
– Lee siempre las instrucciones del fabricante: tanto la dosis como el tiempo de espera varían de un producto a otro.
Cuida también la comida que llevas
No todas las molestias digestivas en el monte vienen del agua. Una mala conservación o una cocción insuficiente de los alimentos pueden ser tan problemáticas como beber de una fuente contaminada. Algunas recomendaciones básicas:
– Lava bien la fruta y la verdura que vayas a comer cruda.
– No uses agua de una fuente no controlada para lavar o preparar alimentos (por ejemplo, para cocinar o rehidratar comida): el riesgo de contaminación es el mismo que si la bebieras directamente.
– Evita llevar alimentos muy perecederos (mayonesa, huevo, lácteos o embutidos ya abiertos) si no puedes mantenerlos en frío durante toda la salida.
– Usa una bolsa o nevera térmica en los días de más calor, sobre todo para tortillas, fiambres o bocadillos con ingredientes delicados.
– Si cocinas en ruta, asegúrate de cocinar bien la carne, el pescado y el huevo.
– Lávate las manos, o usa gel hidroalcohólico, antes de comer y al manipular los alimentos.
– Ante la duda, no te arriesgues: si algo huele o tiene mal aspecto, deséchalo.
En resumen
Evita las fuentes de las zonas bajas del parque y aquellas con presencia de ganado, lleva agua embotellada suficiente para toda la salida y, como medida adicional, un potabilizador de farmacia en la mochila. Y no olvides cuidar también la conservación y cocción de los alimentos: pequeñas precauciones que te permitirán disfrutar de la montaña con más tranquilidad.