· La película ‘Pura Vida’, que versa sobre los últimos días del montañero Iñaki Ochoa en su expedición en el Annapurna, despierta el interés de centenares de vallisoletanos gracias a FDMESCYL

 

El intento de rescate por alpinistas de varios países, los lazos de amistad entre ellos y los valores que marcan el camino del navarro hasta su última ascensión completan un largometraje que convierte la muerte de Ochoa en una reivindicación de la montaña

 

 

En los títulos de crédito, y mientras se pueden leer los nombres de la decena de montañeros que colaboraron en el intento de rescate de Iñaki Ochoa del Olza, una orquesta en plena estepa rusa reproduce una banda sonora jovial y animosa que acompaña al recurrente ‘the end’. Pocos segundos antes, Ochoa, en una tienda semienterrada en la nieve, había dejado su vida en el Annapurna a más de 7.000 metros de altitud.

El espectador de la película ‘Pura Vida’, que se proyecta en Valladolid durante esta semana, podría tomárselo como una broma macabra. Un cambio de guión inesperado en una cinta en la que se reproduce el trágico final del montañero navarro en el Himalaya, en mayo de 2008. “La vida no puede concebirse sin la muerte. Hay que asumirla”. Son las palabras de Ochoa de Olza, utilizadas durante el largometraje para tratar de describir el significado que tuvo para el propio alpinista su último aliento.

El fallecimiento del himalayista -tal era su devoción por la cordillera que le engulló- queda en un segundo plano, en detrimento de ese intento de rescate que durante cinco días unió a montañeros de distintas nacionalidades. “Somos como una hermandad, con unos lazos similares a los que pueden tener los soldados en la línea del frente. Nuestra única nacionalidad es la montaña”, describe el ruso Sergei Bogomolov, quien incide en esa delgada línea a la que se enfrentan los alpinistas. “Iñaki no volvió, yo pude no volver en una ocasión con las piernas congeladas… Sabemos a lo que nos enfrentamos”, subraya.

Las palabras de Bogomolov, el desafío del suizo Ueli Steck, que en apenas 24 horas y tan solo armado con dos piolets y unos crampones se plantó en la tienda del navarro a más de 7.000 metros desde el campamento base, y el sentido más profundo de la amistad del rumano Horia Colibasanu son solo algunos de los fragmentos de una película que, según los realizadores, huye del material «lacrimógeno», porque «lo lacrimógeno inmoviliza» y ellos quieren «animar a vivir», de acuerdo a la filosofía que defendió un alpinista navarro que tiene en su currículo quince ascensiones a cumbres de más de ocho mil metros, y sólo le faltaban dos (el Annapurna, uno de ellos).

‘Pura Vida’ fomenta «los valores de la montaña» entre los más de doscientos espectadores que han visionado el filme promocionado por la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León (FDMESCYL) en los Cines Casablanca de Valladolid.

Esos valores que prevalecen y que se extraen de ese rescate improvisado que llevó al kazajo Dennis Urubko y al canadiense Dennis Bowie a lanzarse de un helicóptero en marcha para emprender una carrera contra la muerte por la cara sur del Annapurna, una montaña, que como bien muestra el prólogo de la película, se lleva al 40% de los escaladores que se atreven a adentrarse en ella.

Unos valores que resucita un largometraje cuya recaudación está destinada la Fundación SOS Himalaya y que podrían resumirse en esa «pura vida», frase con la que Iñaki Ochoa resumía sus sentimientos cuando subía una montaña y con la que abogaba por su elección de vivir de forma intensa.

· La película ‘Pura Vida’, que versa sobre los últimos días del montañero Iñaki Ochoa en su expedición en el Annapurna, despierta el interés de centenares de vallisoletanos gracias a FDMESCYL

 

El intento de rescate por alpinistas de varios países, los lazos de amistad entre ellos y los valores que marcan el camino del navarro hasta su última ascensión completan un largometraje que convierte la muerte de Ochoa en una reivindicación de la montaña

 

En los títulos de crédito, y mientras se pueden leer los nombres de la decena de montañeros que colaboraron en el intento de rescate de Iñaki Ochoa del Olza, una orquesta en plena estepa rusa reproduce una banda sonora jovial y animosa que acompaña al recurrente ‘the end’. Pocos segundos antes, Ochoa, en una tienda semienterrada en la nieve, había dejado su vida en el Annapurna a más de 7.000 metros de altitud.

El espectador de la película ‘Pura Vida’, que se proyecta en Valladolid durante esta semana, podría tomárselo como una broma macabra. Un cambio de guión inesperado en una cinta en la que se reproduce el trágico final del montañero navarro en el Himalaya, en mayo de 2008. “La vida no puede concebirse sin la muerte. Hay que asumirla”. Son las palabras de Ochoa de Olza, utilizadas durante el largometraje para tratar de describir el significado que tuvo para el propio alpinista su último aliento.

El fallecimiento del himalayista -tal era su devoción por la cordillera que le engulló- queda en un segundo plano, en detrimento de ese intento de rescate que durante cinco días unió a montañeros de distintas nacionalidades. “Somos como una hermandad, con unos lazos similares a los que pueden tener los soldados en la línea del frente. Nuestra única nacionalidad es la montaña”, describe el ruso Sergei Bogomolov, quien incide en esa delgada línea a la que se enfrentan los alpinistas. “Iñaki no volvió, yo pude no volver en una ocasión con las piernas congeladas… Sabemos a lo que nos enfrentamos”, subraya.

Las palabras de Bogomolov, el desafío del suizo Ueli Steck, que en apenas 24 horas y tan solo armado con dos piolets y unos crampones se plantó en la tienda del navarro a más de 7.000 metros desde el campamento base, y el sentido más profundo de la amistad del rumano Horia Colibasanu son solo algunos de los fragmentos de una película que, según los realizadores, huye del material «lacrimógeno», porque «lo lacrimógeno inmoviliza» y ellos quieren «animar a vivir», de acuerdo a la filosofía que defendió un alpinista navarro que tiene en su currículo quince ascensiones a cumbres de más de ocho mil metros, y sólo le faltaban dos (el Annapurna, uno de ellos).

‘Pura Vida’ fomenta «los valores de la montaña» entre los más de doscientos espectadores que han visionado el filme promocionado por la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León (FDMESCYL) en los Cines Casablanca de Valladolid.

Esos valores que prevalecen y que se extraen de ese rescate improvisado que llevó al kazajo Dennis Urubko y al canadiense Dennis Bowie a lanzarse de un helicóptero en marcha para emprender una carrera contra la muerte por la cara sur del Annapurna, una montaña, que como bien muestra el prólogo de la película, se lleva al 40% de los escaladores que se atreven a adentrarse en ella.

Unos valores que resucita un largometraje cuya recaudación está destinada la Fundación SOS Himalaya y que podrían resumirse en esa «pura vida», frase con la que Iñaki Ochoa resumía sus sentimientos cuando subía una montaña y con la que abogaba por su elección de vivir de forma intensa.